Monday, June 27, 2005

El viento soplaba gentilmente en una de las últimas noches de verano del año. Los árboles mecían sus hojas en una canción que parecía invocar el otoño. Durante las vacaciones de verano el instituto es demasiado frío, se podría decir que incluso muerto...

Pero ya mañana llegan los nuevos estudiantes y todo se llenará de vida. Los pasillos se llenarán de jóvenes y pequeños, de risas y de anécdotas del verano, de juegos y travesuras. No puedo evitar estar ansiosa... me siento demasiado vieja sin los estudiantes cerca (y eso que sólo tengo 27 años)

Dios mío, ¿ya han pasado 10 años desde aquello? Es una pena...

- Aria... Una voz en mi mente, conocida y querida. Pero esta vez sonaba distinta, no con su habitual timbre de alegría. Estaba preocupado, algo pasó.

- Aria -volvió a llamar-, tenemos una situación (¿"situación?"). Encuentrame en la entrada del colegio. Ven preparada. Luego, el silencio. Me puse de pie inmediatamente y fui a mi habitación por un abrigo largo y un par de itemes que puede que necesite. Cerré los ojos y al abrirlos me hallaba en la entrada, Keitaro me miraba preocupado.

- No me lo vas a creer... -Fue todo lo que me dijo. No insistí, sabía que no diría más y tal vez era mejor así. Me hizo un gesto con la cabeza para que subiera a la camioneta del instituto (con mil y un artilugios mágicos útiles dentro...). Keitaro manejaría, yo me senté a su lado y solo me dediqué a ordenar los materiales sacados de mi habitación (era poco, pero podía invocar un buen repertorio de criaturas con ello). De vez en cuando miraba a Keitaro de reojo y aunque sonreía como todos los días, sabía que algo no andaba bien. Creo que no tendremos un inicio de año tranquilo...

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