Díalogo entre el híbrido y la maestra de invocación.
Aria tomó el pomo de una puerte y justamente en ese momento sintió algo distinto. Algo que había cambiado en aquel pedazo de madera, algo que gritaba "Keitaro Furukawa". Cualquiera que fuese el truco, ya no podía evitarlo así que se limitó a cruzarla. Normalmente esa puerta llevaría a un pasillo angosto, a su 'laboratorio de magia'. Pero hoy no.
Al entrar en la nueva habitación creyó haberse quedado ciega, era demasiado el cambio de iluminación. Esta habitación estaba en penumbras, levemente iluminada por llamas púrpuras que rodean una plataforma que tiene inscrito un pentagrama. Del techo cuelgan largas cadenas doradas que convergen en el centro de la plataforma, amarrando a la otra alma que se hallaba en ese cuarto. Aria sonrió y miró al techo, meneando un poco con la cabeza. Indudablemente, Keitaro se estaba poniendo viejo.
-Long time no see, half-breed...-Aria se acercó a la oscura figura, que ella reconoció como el demonio recien llegado anoche, pero no totalmente (después de todo, era mejor no tentar los sistemas de seguridad de Furukawa.
- ¿Vienes a matarme? Ahora puedes, pelos morados.
La hechicera se siente un poco vieja al lado de Elliot y al enfocar sus ojos ambarinos en su rostro se da cuenta del peso del tiempo."Diez años ya" piensa mientras se sienta cerca de él, y saca dos pequeños articulos de su bolsillo: una cajetilla de cigarrillos y un encendedor plateado que tiene grabadas inscripciones en latín y un simbolo de la eternidad celta. Saca un cigarrillo y tras haberlo encendido da una bocanada, arrojando el humo en dirección al demonio.
- ¿Matarte? No, que va. No se te olvide que, seas quien seas ahora, sigues siendo el favorito de Keitaro. En 10 años nadie ha podido quitarte ese puesto y, ciertamente, yo no te quitaré la vida...-sonrió-, es más satisfactorio verte en estas condiciones.
El demonio la mira con una especie de sonrisa triste. Aquella decia mas que mil palabras, denotaba un sentimiento de angustia, desaparecia toda clase de ganas de vivir de aquel ser.
- Es una pena... supongo que aun le debo mucho dolor a la vida, jeje.-Aria lo miró sorprendida, tal vez un poco incrédula y da una segunda bocanada, que invade nuevamente el ambiente de silencia mientras el humo blanco asciende hacia el techo.
-Quite a mess you did last night...-dijo retomando la conversación y dando una tercera bocanada luego de la cual puso su cigarillo a centímetros de la boca de Eliot, y con el dedo indice de su mano libre levantado, ofreciendole una única bocanada, tal vez para que se relajara o simplemente tuviera el placer de recordar lo que era un cigarrillo. Elliot rechazó el gesto, soltando un suspiro que espantaba el humo del cigarrillo, mueve su rostro lejos de este.
- Pentagrama de proteccion, cadenas magicas y un círculo de epsilón defendiendome... he de suponer que fue bastante interesante lo que hice.... ¿Hubo muertos?
- Un par de civiles... al parecer estás un poco "rusty" -dijo ella soriendo y dando una nueva y larga bocanada, ahora preocupandose de arrojar el humo lejos de Elliot- Así que mejor sé sincero y empieza a decirme quién eres en realidad y por que ocupas el cuerpo de Phyrous, quien quiera que seas...
Hubo silencio en ese momento. El demonio respiraba relajado, como si acabara de despertarse. - ¿Acaso cambia las cosas?
-Responde y averigualo.-Mientras hablaban, la hechicera recordaba instantes de su única pelea con Phyrous y que el se viera exactamente igual que aquella vez era, por decir algo, frustrante.
Entonces, el demonio da una vuelta agresiva quedando frente a ella. Sus ojos habian cambiado aquella tranquilidad y la miraba fijamente.
- ¿Quien soy? - dijo con voz grave y agresiva mientras tenia su mano tan cerca de su cuello.
Aria no se movio ni un centímetro a pesar de ese cambio de actitud. Movió un poco su cabello, dejandole ver su cuello vendado (eran odiosos los rumores que los estudiantes esparcían para justificar esas cicatrices suyas) y dando una última bocanada al cigarrillo lo apagó en el piso, aún sin terminar.
-Si yo lo supiera no estaría hablandote y te habría asesinado en el primer instante que entré a esta habitación.
La tranquilidad regresa al demonio quien se sienta en el centro de aquella estrella.
- Aunque no lo creas, soy Elliot, Elliot Phyrous... por mas que lo dudes lo soy. -Aria se puso de pie, comienza a caminar en círculos alrededor del centro de la estrella en donde Elliot está sentado. Nuevamente prende un cigarrillo.
- Entiendo... entonces, me puedes explicar que estuviste haciendo los últimos 10 años?
- Nada... ¿que hace un espiritu atrapado entre la vida y la muerte?-Ariasiguió caminando un poco hasta estar frente al híbrido, se detuvo y hubo silencio por un par de segundos.
- Bien... no me convence tu historia. Vamos, prueba que eres Phyrous.
- Leise puede comprobarlo... ¿donde esta?
La mirada de la hechicera se oscureció. Era cierto, Elliot no había vivido para saber ese detalle. Se mordió el labio inferior, esperando no ser ella quien tuviera que desvelarle ese hecho.
- ... Te pregunté algo, ¿o aqui solo tu eres la que hace las preguntas?- El demonio apremiaba y la hechicera sabía que sería peor ocultarlo más. Así que tomó aire y suspiró. Parecía que a ella le tocaría decirle a Phyrou que la unica persona a quien realmente quería estaba muerta. Trató de ocultar su mirada de él, de mirar a otro lado...
- Phyrous... eso no va a ser posible. Verás, Leise... ella no está aquí. -Como si hubiera sido una bofetada, el cuerpo del demonio cambio. Se hizo mas alto y un cuerno broto de su frente. Su voz se habia agravado y sus ojos habian cambiado de color
- Dime donde esta? Que le paso? Habla! - gritaba mientras su cuerpo permanecia a centimetros de la barrera. Las cadenas se agitaban mientras se estiraban en su totalidad.
-Mierda...-murmuró la hechicera tratando de contenerlo, concentrando su magia en sus manos y de ahi a las cadenas. Era díficil pues no estaba acostumbrada a estas tareas, su magia no servía para esto- ¡Cálmate, imbécil, o no te enterarás de nada!
El demonio duró unos segundos jalando su cuerpo, hasta que se decidio por cambiar su apariencia a la de humano de nuevo.
- Habla.
- Bien, mejor...-Aria se sentó, claramente cansada. Se acarició las sienes unos segundos- Como empezar... como empezar... la verdad, fue hace tanto que no lo recuerdo bien, pero... Leise estaba destrozada. Sí, eso era claro... al morir tú, ella lo había perdido todo...
- No querras decir que... - Sus ojos se humedecieron mientras enterraba sus garras en el suelo y su voz se cortaba- No.. Leise...
Aria simplemente bajó la mirada. Recordó, con nostalgia, que ella deseó alguna vez que este híbrido derramase aunque fuese una lágrima por ella.Y, sin haber oido todo, tan solo por una presunción, ya estaba llorando por Leise.
- Por favor, trata de mantener el control...-le dijo entrecortadamente-, no puedo contenerte y no me gustaría matarte después de decirte esto... Leise usó la misma espada que empuñó contra ti, para cumplir su misión, para acabar con su propia vida...
- No es cierto.. lo hubiera sentido.. - Entonces el demonio gritó mientras enterraba sus garras en el suelo, el humo brotaba de ellas mientras el pentagrama hacia su efecto. El corazón de Aria latía insistentemente. Elliot se veía como un adolescente indefenso, triste, abandonado. No pudo evitar adentrarse en el pentagrama, acercarse a él inclinarse a su lado y abrazarle, poniendo una mano en su nuca y otra en su espalda.
- Fue su opción... muchos quisimos detenerla, pero ella no nos dejó... Lo lamento, es mi culpa.-Dijo la hechicera con una voz dulce que nadie le había oido antes. De manera inconsciente, el demonio ahogado en lagrimas se dejó abrazar y recargando su cabeza en el pecho de aquella mujer, intentaba consolarse.
- Nunca debi de nacer.. nunca debi de relacionarme con el elegido.. si tan solo lo hubiera sabido.. ella aun estaria con vida, estaria completamente satisfecha de haber cumplido su mision... de haber erradicado el mal. Soy solo eso.. un tumor en este planeta..
-Shht... no digas tanta tontería -dijo la hechicera todavía con esa voz suave mientras comenzaba a acariciar su cabello, pasando sus dedos a través de él-...por favor, no digas eso. A Leise no le habría gustado escucharte así...-de alguna forma se frenó de decir "a mí no me gusta escucharte así"-...ella fue tan feliz contigo como tú con ella y fue en nombre de ese sentimiento que ella no quiso volver a este mundo de sombras, un mundo sin ti Elliot... te quería tanto, que no podía vivir sin ti...-Aria apretó los ojos, sintiendo ella misma ganas de derramar lágrimas sin saber claramente por qué.
El híbrido, en sus brazos, sollozaba y la hechicera podía sentir como su camisa se humedecía poco a poco con sus lágrimas. Se sintió inútil, se sintió de nuevo como de 17 años, no sabiendo que hacer o qué decir. Simplemente podía estar así, abrazándolo. Solamente sabía que debía estar allí, que Phyrous de alguna manera le necesitaba.
Sí, debía estar allí. Debía quedarse en el Instituto Furukawa.
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P.S: Copost con Celphyr x3 Elliot x Aria, yay!
